En la vida algunas veces nos toca pasar por distintas situaciones que nos hacen crecer y madurar muchos aspectos internos de nosotros, pueden ser experiencias agradables que siempre hayamos querido vivir o cosas no tan bonitas que a la fuerza nos tocó y que nunca quisieramos que se repitieran.
En el amor las historias de lindas y feas experiencias se repiten una y otra vez en las relaciones, es como si hubiera un manual donde explicara paso a paso la infinidad de tácticas de como hay que iniciar las cosas, desde llamadas inesperadas, diciendole cosas lindas, dándole regalitos y ese montón de cosas que hacen los hombres para enamorarnos y que al final es lo más cliché del mundo.
Luego que durante la relación no pierda el interés, siga llevandole sorprecitas, sea cariñoso y digale cuanto la quiere todos los días, no se le olvide darle las buenas noches y los buenos días, todo esto sin ser demasiado "empachoso" y dominante. Al final el manual nos explica como las relaciones siempre acaban igual todas, las mismas historias que cuenta una la cuenta la otra y ya todos sabemos como va a acabar.
Esta semana fui testigo de 3 situaciones donde las cosas pasaron igual, todo empezó bien, nos queríamos mucho, el hombre más lindo de todos, al segundo mes empezamos a andar, me dijo que pensaba en mi todo el día. De repente un día no me escribió, no me llamaba y con costos me hablaba, me dijo que teníamos que hablar, dejamos las cosas así, cada uno por su lado <<yo te quiero mucho pero siento que nos podemos llevar mejor de amigos>>
A los dos meses ya andaba con otra, una de esas que tienen un cuerpo perfecto, una cara preciosa, pero en el cerebro un hueco oscuro y vacío.
Muchas podrán decir "si es cierto a mi me pasó" y es que es así, si usted es una muchacha "buena nota", cariñosa, ilusionada y que quiere a alguien de verdad, se va a quedar esperando en un sueño a que llegue el principe azul, ahora tenemos que andar un paso adelante y creer en las palabras bonitas que al final fueron para el momento, las promesas se han convertido en llaves para convencernos y terminar en la cama.
Y es que cada relación que pasamos nos deja como "curados", nos enseña a no creer en las palabras si no en las acciones, porque si no al final una se da cuenta que todo fue una mentira y es la que termina lastimada.
Por eso aveces es mejor decir adíós y no hacerse ilusiones ni caer en la trampa de las palabritas que enamoran, si te quiere que te lo demuestre y que luche por ti, pero siempre tener presente que no eres juguete de nadie y que tienes un lugar muy importante en la vida de alguien.
Carolina Herrera A.
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